Los Trastornos Respiratorios
El Diagnóstico de la Fibrosis Quística
¿Cómo se diagnostica la fibrosis quística?
Además del examen físico y los antecedentes médicos completos, los procedimientos para diagnosticar la fibrosis quística pueden incluir los siguientes:
- prueba del sudor (cloruro) - examen para determinar la cantidad de cloruro en el
sudor. El examen se realiza colocando una solución en el antebrazo (o en el muslo, si
el niño es demasiado pequeño) y adhiriendo luego electrodos. La piel es estimulada
para provocar sudor con una leve corriente eléctrica que no causa dolor ni daño
alguno a su hijo. El sudor se recoge con gasas estériles y se analiza. Si la cantidad
de cloruro excede los valores normales, podría existir una fibrosis quística.
La prueba del sudor es indolora y generalmente sólo causa molestias
menores.
- análisis de sangre - pueden analizarse células
sanguíneas o células obtenidas mediante el raspado de la mucosa de la
mejilla para determinar si existen mutaciones en el gen CFTR. También pueden realizarse otros análisis de sangre para evaluar la existencia de infecciones y el compromiso de ciertos órganos.
- radiografías de tórax - examen de diagnóstico que usa rayos de
energía electromagnética invisible para producir imágenes de los tejidos
internos, los huesos y los órganos en una placa radiográfica.
- pruebas de función pulmonar - exámenes de diagnóstico que ayudan
a medir la capacidad de los pulmones para realizar correctamente el intercambio de oxígeno
y dióxido de carbono. Generalmente, estos exámenes se realizan con máquinas
especiales en las cuales el niño debe respirar.
- cultivos de esputo - examen de diagnóstico que se realiza con las flemas
expulsadas de los pulmones hacia la boca. El cultivo de esputo suele realizarse para determinar
la presencia de una infección.
- exámenes de las heces - para medir la absorción de grasas en las heces.
- pruebas de la función pancreática
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